Blog – Fundación INVAP

Claudia Albrecht fue una de las emprendedoras que participó en la sexta edición de Emprendé ConCiencia (EC2), un programa diseñado para apoyar iniciativas que utilizan la ciencia y la tecnología para generar transformaciones socioambientales. Tras 5 ediciones y 70 proyectos acompañados, este programa continúa brindando mentorías técnicas y apoyo cercano a emprendedores como Claudia, quien con su proyecto "Segunda Cosecha - IDeAS" busca combatir el desperdicio de alimentos a través de soluciones accesibles y saludables para la comunidad. En esta conversación, nos comparte su experiencia en EC2.

¿Cuál es tu proyecto y qué problemática social o ambiental busca resolver?

Mi emprendimiento surge en el marco de un proyecto que se llama IDeAS. A partir de eso, al emprendimiento lo nombramos “Segunda Cosecha" porque trata la problemática del desperdicio de alimentos.

En la actualidad, alrededor del 30% de los alimentos producidos se descartan. De ese porcentaje, casi la mitad corresponde a frutas y hortalizas que, aunque en muchos casos son perfectamente aptas para el consumo, se desechan por no cumplir con ciertos estándares estéticos de comercialización, como el tamaño o el color. Esta situación ocurre en un contexto en el que muchas personas no tienen acceso a alimentos saludables. Por eso, con el proyecto buscamos rescatar aquellas frutas y hortalizas que quedan fuera del circuito comercial, transformándolas en nuevos productos nutritivos y saludables. El objetivo es reducir el impacto ambiental causado por el descarte de estos alimentos y, al mismo tiempo, aumentar la disponibilidad de opciones saludables para la población, a un costo accesible.

El objetivo también es, siempre que sea posible, rescatar los productos en su origen, es decir, trabajar directamente con productores locales. De esta manera, se genera un beneficio para ellos, ya que su cosecha se revaloriza. En esta línea, llamada “Segunda Cosecha", comenzamos a desarrollar productos como smoothies y snacks crocantes, chips de papa, batata, remolacha y otros. Además, para la temporada de invierno, planeamos lanzar una línea de sopas.

¿Cómo fue la experiencia de participar en la semana intensiva que tuvieron en Bariloche?

Fue una experiencia muy gratificante y enriquecedora. Creo que, sobre todo, para quienes venimos del ámbito universitario o científico, todo esto es completamente nuevo. Los términos, la experiencia, son distintos a lo que estamos acostumbrados. Fue una oportunidad muy enriquecedora, no solo para nuestros proyectos, sino también por la experiencia en sí.

Conocer INVAP, descubrir todo lo que tenemos en nuestro país y que quizás no conocemos lo suficiente, y verlo en acción, te genera un gran orgullo. Es impresionante que todas esas personas, con tanta experiencia, estén dispuestas a acompañarnos en nuestro proyecto.

En general, fue una experiencia maravillosa. No solo enriqueció mi proyecto, sino también mi área de conocimiento. Además, conocer las experiencias de los demás compañeros fue algo muy valioso. En resumen, me pareció todo increíble.

¿Qué fue lo que EC2 aportó a tu proyecto?

Creo que aportó muchísimo, porque nos ofreció una visión completamente diferente. Nosotros siempre habíamos manejado esto como un proyecto de investigación. Fue un clic para empezar a entender que también puede ser un emprendimiento y que puede trasladarse de manera más concreta a la sociedad. Al fin y al cabo, eso es lo que buscamos cuando hacemos ciencia: que no quede solo en el laboratorio, en la escuela de nutrición en mi caso, o en la universidad, sino que tenga un impacto social o ambiental. Queremos que todo lo que hacemos en el laboratorio termine generando un beneficio para la gente. Emprendé Conciencia fue ese clic de realidad: entender que esto se puede concretar, se puede trasladar al mundo real.

Y, por supuesto, todo esto viene acompañado de las herramientas necesarias para que realmente suceda. No se trata solo de decir “esto puede ser un emprendimiento, puede trasladarse”, sino de entender cómo hacerlo, cómo llevarlo a cabo. Para nosotros, eso es sumamente valioso, porque no estamos acostumbrados a este tipo de enfoques. No contamos con las herramientas. Es una lástima, porque muchas veces se hacen grandes trabajos a nivel universitario que quedan allí, limitados a ese ámbito. Creo que Emprendé ConCiencia es ese paso clave para que lo que hacemos termine impactando verdaderamente en la gente.

Con lo que mencionas sobre que ustedes provienen más del ámbito universitario académico y científico, me imagino que el paso por Emprendé Conciencia también los hizo repensar la importancia del vínculo con otros emprendedores y actores del ecosistema ¿Cómo lo vivieron ustedes?

Sí, ya habíamos hecho algunas conexiones, pero desde otro enfoque. Generalmente, las hacíamos para mejorar el proyecto o la investigación, pero no desde esta nueva perspectiva que nos ofrece Emprendé Conciencia.

Una de las dificultades que enfrentamos, por ejemplo, es la falta de tiempo para llevar a cabo el proyecto junto con todas nuestras otras actividades, como la docencia y la investigación. Sin embargo, el programa nos brinda herramientas para manejar ese caos que surge cuando intentas hacer todo al mismo tiempo. Además, nos ayuda a entender cómo contactar a las personas adecuadas, cómo comunicarnos y cómo pensar el proyecto desde otro ángulo.

También es interesante cómo, de repente, todo el esquema cambia. Quizás tenés una idea de a quién podría beneficiar tu proyecto, pero el programa te hace replantearlo y pensar en otras personas o sectores que también pueden aprovecharlo. Esto abre nuevas posibilidades, te obliga a pensar en diferentes actores y a ver otras formas de vincularte. Emprendé Conciencia, en cambio, te empuja a salir de esa zona de confort, a ver el proyecto desde otro lugar y a contactar a otros actores, dándole una perspectiva completamente distinta.

Y en cuanto a las mentorías técnicas, ¿Cómo fue tu experiencia?

En mi caso particular, al principio me sentía un poco perdida, porque cuando empezamos a trabajar en el modelo de negocios, la idea inicial fue evolucionando según lo que iba sucediendo. Me faltaban algunas herramientas para aprovechar al máximo la mentoría técnica. Sin embargo, valoro enormemente el tiempo que nos dedicaron. Tener a personas con tanta experiencia, invirtiendo su valioso tiempo en nuestros pequeños emprendimientos o ideas, es algo muy importante para mi. Y no solo en lo que nos ayudaba directamente con el proyecto, sino también en lo que podíamos aprender de ellos, de sus experiencias y de los desafíos que han enfrentado. Que nos hayan dedicado ese tiempo para compartirnos todo eso fue un aprendizaje enorme, que no solo puedo aplicar en este proyecto, sino también en otros aspectos de mi vida.

Por ejemplo, estuve con Horacio, quien tiene mucha experiencia en liofilización, y me contó sobre su trayectoria y las diferentes cosas que desarrolló en ese campo. Ahora, tengo otro grupo de investigación, amigos que necesitan hacer cosas relacionadas con liofilización, así que pude comentarles y compartir estos aprendizajes, que trascienden mi proyecto particular.Es decir, todo lo que aprendés, ya sea para el proyecto en cuestión o para otras ideas, tiene un valor enorme. Para mí, es muy admirable y tiene un valor enorme que nos hayan dedicado tanto tiempo, porque eran tardes enteras dedicadas a nosotros, conversando y compartiendo su experiencia.

¿Y qué avances lograste con la mentoría técnica?

Cambiamos mucho en estos meses, y la mentoría técnica me sirvió principalmente para organizarnos de cara al futuro. Sin embargo, todavía no concretamos la parte del proceso. Nos enfocamos más en el producto y en cómo esa idea puede trasladarse a la comunidad, pero no tanto en el proceso en sí, que es lo que estuvimos trabajando con Horacio en Bariloche. Esa parte quedó un poco en pausa durante estos meses, ya que nos centramos más en lo otro.

De todos modos, Horacio estuvo súper disponible. Yo me sentía mal por no poder avanzar en ese aspecto, porque estábamos ocupados con otros temas, pero él me aseguró que estaba completamente disponible para seguir ayudándonos más adelante, cuando tengamos el tiempo para ponernos a trabajar en eso. Para mí, esa parte es la más difícil, sobre todo porque tiene que ver con cómo ensamblar las maquinarias, cómo organizar el proceso y cómo pensar en una escala mayor, que no es mi especialidad. Esa parte requiere que me reúna con otras personas, y aún, no tuvimos el tiempo para hacerlo.

Afortunadamente, Horacio quedó a disposición para ayudarnos en ese tema más adelante. En resumen, la mentoría fue de gran ayuda para organizarnos y pensar en cómo abordar el proceso.